Ley Mordaza – Gag Law
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    300 PRESOS POLÍTICOS EN CUBA

    300 PRESOS POLÍTICOS EN CUBA
    2007-03-19.
    Jaime Trobo, Miembro del Parlamento de Uruguay

    El 18 de Marzo de 2003, escondida detrás de las escandalosas imágenes de
    la invasión a Irak, la dictadura cubana aprovechó para asestar a la
    oposición un durísimo golpe. Detuvo, juzgó sumariamente y encarcelo con
    penas de hasta 25 años, a 75 ciudadanos acusándolos por expresar un
    pensamiento diferente, informar en forma libre, reclamar el respeto de
    los DDHH en Cuba, bajo la figura delictiva creada poco tiempo antes por
    la ley 88 de defensa de la soberanía, que no es otra cosa que un
    mecanismo represor que guarda perfecta similitud con el mejor estilo
    fascista o stalinista.

    La ocasión fue propicia para ejecutar, aplicándoles la pena de muerte, a
    tres jóvenes que habían intentado forzar a una nave para que se
    dirigiera a las costas de Florida para escapar del infierno que es hoy
    su Cuba natal. La pena de muerte execrada por los pueblos
    latinoamericanos se puso en practica en 2003 en Cuba. Se cumplen cuatro
    años de esta escalada represiva.

    Las condenas de los opositores se están cumpliendo en condiciones
    infrahumanas, en prisiones y celdas de castigo en algunos casos que no
    cumplen con las mínimas garantías, sus familias son acosadas por la
    cuando reclaman su o su traslado de
    presidios que distan cientos de kilómetros de la casa de sus familiares.
    La negativa de muchos de ellos a ser tratados como presos comunes actúa
    como una motivación para los represores que los acosan con permanentes
    tratos degradantes, les escamotean la atención médica, les suspenden las
    visitas repentinamente y les anuncian que sus familiares sufrirán las
    consecuencias.

    Algunos a quienes se les ha concedido licencia extrapenal, afectados por
    enfermedades crónicas o delicados estados de , son en uso de su
    frágil libertad, testimonio activo del maltrato, la degradación y la
    inquina con la que el régimen actúa.

    Hay hoy en Cuba mas de 300 presos políticos, si por esta condición
    entendemos a quienes están recluidos en prisiones por infracciones a las
    leyes que consagran el delito de opinar diferente, reclamar libertad de
    expresión y respeto por los DDHH; seguramente hay miles, sino millones
    quienes no pueden ejercer sus derechos, aquellos de los que todos
    queremos gozar y por los que luchamos en la ocasión que nos falten. En
    Cuba hoy día la lucha por la libertad en cualquiera de sus formas es un
    delito, se paga con presidio, duro, inhumano, injustificado, pero
    ejemplarizante para quien se atreva a cometerlo.

    Algunas veces me han preguntado, ¿ que tan importante es la suerte de
    Cuba, lejana geográficamente de Uruguay e hija de una historia de
    controversias imperiales de la que han resultado fugaces etapas de
    independencia, libertad y estado de derecho?; me lo han preguntado
    quizás para convencerme que es inútil la lucha y la solidaridad, ó
    quizás para exculparse de la responsabilidad de ser indiferente ante
    esta triste situación.

    Cada vez que esto me ha ocurrido he recorrido las imágenes, las
    conversaciones, los ruegos, los valientes alegatos desde las prisiones
    de la dictadura cubana, y me he afirmado en la convicción que todo lo
    que hagamos acercará el fin de la oscura etapa autoritaria y acercará el
    nacimiento de una tolerante, libre, respetuosa del derecho,
    justa como resultado de sus propios debates, en la que la verdad se
    encontrará en el dialogo y la comprensión de sus ciudadanos, donde la
    legitimidad institucional surgirá del ejercicio democrático y plural.

    Un país como cualquiera de los nuestros en los que los gobernantes lo
    son porque los elige el pueblo y en los que ocupan posiciones también
    los que no triunfan, para garantizar el respeto por las minorías.

    Pero esto solo ocurrirá si los cubanos tienen la decisión y el coraje de
    conquistarlo, aún contra la peor represión, y en ese proceso la
    solidaridad y el apoyo que podamos brindarles es fundamental.
    No es un asunto exclusivo del de Cuba el presidio de más de
    trescientos opositores, es un asunto del pueblo cubano y también es un
    asunto nuestro y por ello debemos denunciarlo y reclamar su inmediata
    liberación.

    En la comunidad latinoamericana, la hipocresía y la frivolidad de muchos
    admite esta realidad sin hesitarse y esto no tiene explicación racional.
    Se le admite y perdona al régimen autoritario y hereditario lo que se
    denunciaría si ocurriese en cualquier otro país.

    Esa complicidad impune constituye una deuda acumulada con el Pueblo de
    Cuba que adquiere cada día mayor volumen, por ello no puede demorar un
    minuto el reclamo por la liberación de los presos políticos en Cuba como
    paso inevitable en el camino de una apertura y transición a la
    democracia. América Latina y en ella el Uruguay no pueden seguir
    practicando la hipocresía.

    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9248

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