Ley Mordaza – Gag Law
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    Demandas, aprensiones y otras causas

    Demandas, aprensiones y otras causas

    agosto 17, 2012

    Dariela Aquique

    HAVANA TIMES — Los cubanos por más de medio siglo hemos padeciendo de

    aprensiones, ya que nos ha tocado protagonizar una adversa coyuntura

    social, donde los derechos cívicos, son vetados constantemente por los

    ucases del régimen en la isla.

    Y más allá de las prohibiciones en sí mismas, el problema cardinal

    radica, en que los cubanos en su gran mayoría desconocen (y parece no

    preocuparles), ¿a qué tienen o no, facultad legal? Los derechos

    constitucionales (y la Constitución de hecho) es algo que generalmente

    la masa no maneja.

    Esto se debe a que el discurso y la voluntad estatal, se impuso. Aquí el

    Estado no es una cuerpo supeditado a la población, sino, que es la

    población la que ha estado (y estará, si no se logra una conciencia

    colectiva), sujeta totalmente al Estado.

    Por estos días han circulado en la red, una serie de iniciativas

    ciudadanas, trascritas en cartas que hacen toda una serie de demandas y

    propuestas específicas al . Y esto me hizo revisar nuestra

    historia en este sentido. Ya que intentos como estos se han venido

    haciendo a lo largo de todos los tiempos en la isla.

    Demandas

    El más conocido por la opinión pública, el Proyecto , fue ideado

    por opositores al gobierno en 1998. Estuvo dirigido por Oswaldo Payá,

    quien le diera ese nombre en honor al presbítero Félix Varela. Dicho

    movimiento logró indudable repercusión internacional entre 2002 y 2003.

    Y se fundamentó en el Artículo 88 de la Constitución Cubana de 1976, que

    permite a los ciudadanos proponer leyes si 10.000 electores registrados

    presentan sus firmas a favor de la propuesta.

    En el 2002 la Asamblea Nacional rechazó el pedido, a pesar que la

    organización reportó haber conseguido 11.200 firmas (más del número

    requerido para ser considerada). En el 2004, Payá personalmente presentó

    14.000 firmas adicionales sin que la gestión llegara a feliz término.

    Por el contrario la reacción no se hizo esperar y la respuesta del

    gobierno cubano se dio a través del Comité de la Constitución y Asuntos

    Legales de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, proponiendo

    que la Constitución cubana fuera enmendada para hacer permanente el

    carácter socialista del estado cubano.

    La votación fue aprobada por el 98,97% de los votos, los que como todos

    saben fue resultado de presiones a los ciudadanos, así como al

    desconocimiento de la gran mayoría del por qué real de dicha enmienda.

    La Ley No.88 de Protección de la independencia nacional y la economía de

    Cuba (más conocida como Ley Mordaza), que fue instaurada para justificar

    una serie de arrestos y condenas contra detractores del gobierno

    ocurridos durante el mes de abril del 2003 y a lo que se le ha dado en

    llamar como la de Cuba.

    Se cerró así, con broche de oro, la respuesta estatal al proyecto de

    reformas políticas; cuando 75 prisioneros de conciencia fueron

    sancionados a privación de que oscilaban entre 10 y 20 años,

    después de haber sido sometidos a juicios sumarios.

    El documento, denominado Demanda ciudadana por otra Cuba, no es más que

    otra inventiva para fomentar un proyecto que abogue por reformas

    políticas en la isla a favor de mayores libertades individuales. Han

    recogido también un buen número de firmas.

    Pero más reciente, apareció otro manifiesto, Llamamiento urgente por una

    Cuba mejor y posible, impulsada por Ariel Hidalgo. Una carta, a mi

    juicio, ambiciosa y precisa. Donde, a decir de mí colega Armando

    Chaguaceda: (…) se combinaron los principios y las urgencias, las

    visiones centradas en la nación y en las personas que la habitan, la

    denuncia de la y la intransigente defensa de un futuro sin

    exclusiones ni injusticia (…)

    Estos dos últimos documentos, tienen algunos puntos en común:

    1-Fomentar el ciberdebate.

    2-Haber convocado firmas de una extensa banda ideológica.

    3- Demasiado uso de los términos: exigimos que… o…demandamos al gobierno

    cubano que se ponga en práctica de inmediato…

    4-Y que recogen las rubricas de una mayoría de cubanos de la diáspora y

    muy escasa representación de residentes en la isla (lo que es lamentable)

    Yo estoy en disposición de firmar cualquiera de estos manifiestos, o

    todos inclusos. Sin y aunque me parezcan acertados, un aura de

    escepticismo me envuelve al respecto.

    Aprensiones y otras causas

    ¿Será que son estos los métodos, con que los cubanos logremos cambiar a

    Cuba?

    1-En ninguno de ellos está la firma ni siquiera de un cuarto de la

    población cubana (dígase residentes fuera o dentro del país).

    2-El pueblo cubano ha sido programado para solo entender que cualquier

    manifestación de desafecto al sistema político, puede ser muy

    cuestionada, al punto de acarrear graves inconvenientes como verse

    implicado en cualquier momento ante una acusación por incurrir en

    supuestos delitos que le priven de su libertad.

    3-La circulación de estas cartas es en , a la que no tiene

    acceso, casi ningún nacional.

    4-Aunque es inminente un cambio radical en la política del país. La

    gente se limita a los comentarios de esquinas o pasillos, pero no toma

    conciencia real, de que deben operarse transformaciones y saltos en

    todas las esferas de la Nación.

    5-La maquiavélica estrategia de: divide y vencerás…, implementada por el

    Estado y sus órganos de salvaguarda, han demostrado haber sido eficaces

    y sembrar la paranoia y al traición ente los conciudadanos.

    6-Aunque todas y cada una de estas iniciativas han sido concebida para

    exigir reformas y alternativas de manera pacífica, convocando al diálogo

    y al entendimiento con la dirigencia del país; es evidente que la otra

    parte, ni aceptará tal diálogo, ni sus respuestas serán apacibles (esto

    lo evidencia la ola de represiones que ahora mismo se desata en la isla

    para con todos los grupos opositores o la llamada ciberdisidencia).

    ¿Qué nos resta?

    No lo sé, les confieso que ahora mismo no tengo la respuesta, ni

    siquiera una propuesta. Me sumo a todos los proyectos que proponen el

    cambio. No arengo (y aclaro) a métodos violentos.

    Sin embargo recuerdo mis clases de historia, cuando estudiábamos las

    causas del estallido de la guerra de Independencia, o las razones

    expuestas por el mismo Fidel, para iniciar la Revolución. En ambas se

    significaba la imposibilidad del diálogo y el entendimiento con las

    clases dominantes.

    Y repito, no proclamo el empleo de la fuerza, pero el tiempo dirá la

    última palabra. Si este artículo, no cuesta accidentalmente un árbol en

    mi camino.

    http://www.havanatimes.org/sp/?p=69649

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