Ley Mordaza – Gag Law
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    Marcas y patentes para hacer callar

    Marcas y patentes para hacer callar

    Viernes, Octubre 19, 2012 | Por Alberto Méndez Castelló

    PUERTO PADRE, Cuba, octubre, www.cubanet.org -Arrestos arbitrarios se

    producen cada día en ciudades y pueblos de Cuba. Incluso, hasta en las

    más apartadas regiones del campo. Los motivos: el disentimiento, la

    oposición política, y aun el más mínimo ejercicio cívico que contravenga

    lo que el régimen denomina la "legalidad socialista".

    Paradójicamente, este régimen viola sus propias leyes, luego de

    vanagloriarse descaradamente al hablar del respeto por los derechos

    humanos y la pulcritud de sus jueces, fiscales y policías, quienes se

    supone que hagan cumplir un cuerpo legal legislado por representantes

    del pueblo y para proteger derechos ciudadanos.

    -¿Qué delito cometí?-, pregunté al joven instructor que me detuvo el 12

    de septiembre.

    El instructor se retrepó en su silla de interrogador y, sonriendo, dijo,

    con un cinismo capaz de causar espasmo a un domador de leones: "Usted,

    ninguno".

    Cierto: no había cometido ningún delito. O sí, según el régimen, estoy

    cometiendo un delito gravísimo: hacer público con mis escritos lo que

    ellos pretenden mantener oculto.

    Pero no estaba yo en aquel calabozo por quebrantar la Ley Mordaza. Según

    el instructor, y así lo hizo constar en el acta de detención, mi arresto

    se debía a un delito de alteración del orden público.

    Mueve a risa, pero es bien serio. Esa es la marca registrada por la

    policía nacional, y la usan para meter en un calabozo a cualquier

    ciudadano, cuando así se lo ordenan unos tipos vestidos de civil, que

    generalmente van en motocicletas y que, a su vez, reciben órdenes

    superiores mediante la telefonía .

    Aunque la policía nacional es la que hace uso de la marca registrada, no

    es ella, ni siquiera la todopoderosa policía política, sino personajes

    aún más encumbrados, los dueños de la patente. Y la utilizan para

    encerrar a quienes les venga en gana, siempre y cuando hayan levantado

    la voz contra sus intereses.

    Encerrar a alguien bajo cargos de alteración del orden público, mediante

    acusaciones falsas, entraña conexión de delitos, según el código penal

    cubano. La continuidad delictiva se produce cuando, para privar de

    a alguien, fuera de los casos y de las condiciones previstas en

    la ley, se simula la existencia de pruebas con el ánimo de inculparlo.

    Si, desde el fiscal del pueblo más apartado de Cuba hasta el

    del Tribunal Supremo, conocen de la comisión de delitos de privación de

    libertad, por parte de la policía, ¿por qué lo permiten?

    Solo existe una respuesta ajustada a la lógica: el encarcelamiento de 75

    personas, en marzo de 2003, lejos de provocar temor, contribuyó a

    despertar el valor cívico de los cubanos.

    Esa energía tomó vigor cuando los encarcelados por el ejercicio de

    derechos universalmente aceptados, debieron ser puestos en libertad ante

    los reclamos del mundo civilizado, y de un puñado de mujeres y hombres

    dignos, dentro de Cuba.

    Hoy, al régimen solo le queda un recurso para hacer callar a los

    insumisos: Interceptarlos cuando se proponen ejercitar sus derechos. Por

    eso nos privan de libertad a cada paso, mediante acusaciones falsas.

    Pueden desatar otra , y encarcelar, no a 75, sino a 150 o

    a 300. Pueden, pero, incluso, solo encarcelando a 2 o 3, saben que

    provocarían la repulsa nacional e internacional ante el anacronismo de

    un sistema incapaz de aceptar críticas. Eso haría crecer la credibilidad

    de los encarcelados con el valor del martirio. Tales razones, más que

    cualquier otra, los hace emplear cada día sus marcas y patentes para

    hacer callar, privando a los cubanos de libertad, mediante falsas

    acusaciones de alteración del orden público.

    A ese punto han llegado en su deriva represora: a desdecirse, violando

    hasta sus propias leyes.

    http://www.cubanet.org/articulos/marcas-y-patentes-para-hacer-callar/

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