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    El desafío de la oposición en Cuba

    El desafío de la oposición en Cuba

    Jueves, Abril 4, 2013 | Por Camilo Ernesto Olivera Peidro

    LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -¿Cuáles pudieran ser algunos de

    los desafíos inmediatos para la oposición política en Cuba? El 2003 fue

    un año negro. El cubano oscureció con un manto de represión a

    toda la Isla. Más de setenta opositores fueron condenados a largas penas

    de cárcel. En aquel momento, el castrismo apostaba por la entronización

    de Chávez en como una garantía de supervivencia a largo plazo.

    Durante ese año se completó igualmente un ciclo represivo contra el

    emergente negocio privado. Había comenzado cinco años antes,

    coincidiendo con el ascenso político, en Caracas, del recién fallecido

    venezolano, y con la promulgación, en La Habana, de la Ley

    88, también conocida como Ley Mordaza.

    Hoy, el paisaje es parecido y a la vez diferente. Ciertamente, la

    represión es una constante en la vida diaria de la disidencia. Pero a

    diferencia de hace diez años, las perspectivas de eternización del

    régimen se desmoronan bajo el peso de la crisis. Paradójicamente, los

    gendarmes económicos de Raúl Castro están aplicando una variante,

    aparentemente amortiguada, del recetario de medidas de corte neoliberal.

    Versionan aquello que tanto criticaron y pretenden un mágico cambio de

    mentalidad en la población cubana.

    Miles de cubanos han sido desplazados de sus puestos laborales y pugnan

    por sobrevivir en un rehabilitado pero limitado sector privado. La

    "revolución de los humildes por los humildes y para los humildes" se ha

    convertido en el feudo de la gerontocracia, por la gerontocracia y para

    la gerontocracia. Los comedores populares y los tanques de basura son

    compartidos por antiguos héroes del trabajo y veteranos de las guerras

    en África.

    Por otra parte, los altos funcionarios de las instancias de gobierno son

    los rostros visibles de la disfuncionalidad y decadencia de todo un

    sistema. Más de un millón de cubanos, según cifras oficiales, se

    desentendieron de la caricatura de las últimas elecciones para delegados

    a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

    A propósito, vale parafrasear un dicho: "cuando el río suena es porque

    disidentes trae". Esa toma de distancia de una parte de la población con

    respecto al régimen, es un primer paso. El barrio es como un país dentro

    de otro. A veces no se comprende la importancia de llevar el mensaje de

    la necesidad del cambio lo más directamente posible a las personas que

    pueden ayudar a propiciarlos. Ese es uno de los grandes retos para la

    oposición política en la Cuba actual.

    El castrismo está abandonando al ciudadano a su suerte, y ese ciudadano

    perderá el miedo a la represión cuando ya no tenga nada que perder. Es

    por eso que el régimen está propiciando otras formas de división para

    gobernar. No se trata solamente de la constante siembra de divergencias

    e intrigas en los grupos que disienten. Este es solo uno de los métodos

    posibles. El gobierno y sus órganos de inteligencia apelan a

    metodologías para desmovilizar a nivel mental a la población. Saben que

    aplicar de forma masiva otro zarpazo como el de marzo del 2003, sería

    contraproducente en las circunstancias de hoy. Por eso emplean todo el

    peso de la represión de manera selectiva.

    No son tiempos de estar cada uno por su lado, soñando con la democracia,

    pero sin desarrollar métodos efectivos para hacerla realidad. Es preciso

    que la idea de que otra Cuba es posible llegue a convertirse en parte de

    la vida cotidiana y el accionar consciente de cada cubano. Hace una

    década era impensable la posibilidad de acceder a las nuevas

    tecnologías. Tampoco se pensaba en el empoderamiento de los ciudadanos

    como una posibilidad que a su vez generaría graduales pero

    imparables. Ambas cosas ya están sucediendo. Es necesaria una

    civil fuerte y dispuesta a unir voluntades. De esto dependerá su

    creciente influencia en todos los niveles de la sociedad.

    http://www.cubanet.org/articulos/el-desafio-de-la-oposicion-en-cuba/

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