Ley Mordaza – Gag Law
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    Las leyes son, como se levante el líder

    Las leyes son, como se levante el líder
    No puede hablarse de legalidad cuando gran parte de los agentes de la
    policía y la ni siquiera conocen la Constitución.
    El pueblo cubano aprendió este refrán: “oigo lo que tú dices, pero hago
    lo que tú haces”
    jueves, octubre 2, 2014 | Roberto Jesús Quiñones Haces

    GUANTÁNAMO, Cuba – En más de cincuenta años de centralizado en
    un líder, sus palabras han tenido más fuerza que las leyes que él dictó.
    Tampoco se ha logrado crear una de respeto a la ley, y el pueblo
    cubano aprendió este refrán: “oigo lo que tú dices, pero hago lo que tú
    haces”.

    Ahora Cuba se adentra en un período de transformaciones legislativas que
    abarcará la Constitución de la República, el Código Penal y su Ley de
    Procedimiento, y la promulgación de dos leyes sin precedentes en nuestro
    ordenamiento jurídico: una de Ejecución de Sanciones y otra de Funciones
    y Servicios Policiales.

    Así lo informó el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, al
    clausurar el Congreso Internacional de Abogacía 2014, el pasado 19 de
    septiembre. Y añadió que también se trabaja en la redacción de un nuevo
    Código de la Familia y en un Código de Contravenciones que unificará
    todas las normas de esa naturaleza.

    Es obvio que tales declaraciones debían haber provocado repercusiones
    internacionales y expectativas dentro del país, a pesar de que algo de
    su mensaje se había dicho en las sesiones de trabajo de la Asamblea
    Nacional del Poder Popular.

    El principio de legalidad es el líder

    El principio de legalidad aparece en el artículo 10 de la Constitución
    actual, y establece: “Todos los órganos del Estado, sus dirigentes,
    funcionarios y empleados, actúan dentro de los límites de sus
    respectivas competencias y tienen la obligación de observar
    estrictamente la legalidad socialista y velar por su respeto en la vida
    de toda la ”.

    Pero la práctica gubernamental cubana demuestra que los discursos
    políticos de sus máximos dirigentes continuaron teniendo la misma fuerza
    de los ucases, después de promulgada la Constitución socialista. En no
    pocas ocasiones, mediante un discurso fue derogada parcialmente una Ley,
    como ocurrió cuando, en 1987, criticó la primera Ley
    General de la y se ilegalizaron las compraventas de inmuebles
    sin que el artículo que las autorizaba fuera derogado.

    El 5 de enero de 1999, Fidel Castro pidió elevar las sanciones penales.
    Un mes y diez días después la Asamblea Nacional del Poder Popular,
    accediendo a la petición del máximo líder, se reunió de forma
    extraordinaria y aprobó la Ley 87, modificativa del Código Penal, y la
    tristemente célebre Ley No.88, conocida como la “Ley Mordaza”.

    La Constitución, letra muerta

    Esta circunstancia pasa por la indeclinable necesidad de que el gobierno
    cubano se erija en el primer y más fiel cumplidor del principio de
    legalidad. No puede hablarse de legalidad cuando gran parte de los
    agentes de la policía y la Seguridad del Estado ni siquiera conocen la
    Constitución, o mientras estos organismos detengan a un ciudadano el
    tiempo que les plazca, encerrándolos y soltándolos sin dejar registro de
    su detención, y sin que pase absolutamente nada ante tal arbitrariedad.

    No puede haber legalidad mientras los resultados de los procesos penales
    sean resueltos en una reunión con todos los “factores” y los juicios
    públicos continúen siendo una simple formalidad. Tampoco habrá legalidad
    mientras los funcionarios judiciales, y los otros que conforman el
    ejército de la burocracia partidista, actúen impunemente sin recibir la
    acción compulsiva y ordenadora de la ley.

    De nada vale que la Constitución resulte modificada o reformada si el
    gobierno no crea tribunales de garantías constitucionales, o alguna
    institución semejante, que se encarguen no sólo de ejercer un control
    estricto sobre las regulaciones jurídicas, sino también de admitir,
    tramitar y resolver con total transparencia las demandas de los ciudadanos.

    Los gobernantes cubanos ni siquiera han resuelto el asunto de las leyes
    complementarias, algo que, en su momento, criticaron mucho a los
    legisladores burgueses con respecto a la Constitución de 1940. A 38 años
    de haberse promulgado la actual Constitución, en Cuba no hay una Ley
    sobre la cultura, y están pendientes las de prensa, cine, ciudadanía,
    deportes, quejas y también la de cultos. Tampoco existe una que permita
    la organización pacífica de toda la sociedad civil.

    Lo primero que debiera hacer el gobierno es convocar a una discusión
    pública de la actual Constitución y de los fundamentos políticos y
    sociales del Estado, y luego realizar un referéndum. Pero no como en
    2006, cuando el General de Ejército Raúl Castro Ruz se estrenó como
    de la República, y convocó al pueblo para que se expresara.
    Hoy, la mayoría de los reclamos siguen engavetados.

    Source: Las leyes son, como se levante el líder | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/opiniones/las-leyes-son-como-se-levante-el-lider/

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