Ley Mordaza – Gag Law
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    Esperando un gestico de Raúl Castro

    Esperando un gestico de Raúl Castro
    El gobierno cubano debería derogar la Ley 88 de 1999
    GABRIEL C. SALVIA 9 JUN 2015 – 21:22 CEST

    Dentro de las atribuciones que dispone el presidente Barack Obama,
    además de flexibilizar el embargo económico a Cuba, su gobierno ha
    sacado al régimen de Raúl Castro de la lista de países que patrocinan el
    terrorismo. No es poco para el anunciado restablecimiento de relaciones
    diplomáticas entre ambos países, más si se tiene en cuenta que, en el
    marco de estas negociaciones, la parte cubana hasta ahora no ha ofrecido
    nada relevante a cambio.

    En efecto, el gobierno de Raúl Castro ni siquiera liberó a todos los
    presos políticos, entre ellos el escritor Ángel Santiesteban y el
    graffitero Danilo Maldonado El sexto. Tampoco cesó en la represión
    dominical a las Damas de Blanco y los activistas de la UNPACU. Solamente
    le falta que durante la visita del papa Francisco a Cuba, en septiembre
    próximo, ofrezca una nueva clase magistral de represión a sus opositores
    como lo hizo durante la estadía de Benedicto XVI.

    Mucho menos el gobierno de Cuba estaría dispuesto a mover una ficha en
    materia de apertura política. Difícilmente lo haga, pues podría producir
    un efecto dominó que resquebrajaría el implacable control social que lo
    caracteriza. Por ejemplo, si Cuba ofrece, dentro de las negociaciones
    con Estados Unidos y la Unión Europea, el reconocimiento legal a las
    organizaciones de la sociedad civil independientes, cuyo objeto es
    contrario “a los fines de la sociedad socialista”, el derecho a la
    libertad de asociación llevaría implícitos el ejercicio de los derechos
    a la libertad de reunión y expresión junto a una posterior demanda de
    elecciones multipartidarias para la renovación de la Asamblea del Poder
    Popular en el 2018.

    El reconocimiento a la libertad de asociación en Cuba, y con ello la
    legalización de actividades opositoras, representaría una grieta en la
    pared que tarde o temprano llevaría al derrumbe del muro totalitario.
    Mientras tanto, ¿qué otra cosa puede ofrecer Cuba para dar, aunque sea
    una mínima señal de apertura política que no implique poner en riesgo su
    sistema político cerrado?

    A los gestos concretos de Obama, además de conceder la liberación de los
    presos políticos por la gracia de la Revolución, Raúl Castro debería
    responder con la derogación de la Ley 88 de “Protección de la
    Independencia Nacional y la Economía de Cuba”, sancionada el 16 de
    febrero de 1999. Como dice en el artículo 1º, dicha ley tiene como
    finalidad “tipificar y sancionar aquellos hechos dirigidos a apoyar,
    facilitar o colaborar con los objetivos de la Ley Helms-Burton, el
    bloqueo y la guerra económica contra nuestro pueblo, encaminados a
    quebrantar el orden interno, desestabilizar el país y liquidar el Estado
    Socialista y la independencia de Cuba”.

    Vale la pena recordar que en las sentencias dictadas por los tribunales
    populares contra opositores pacíficos en la “Primavera Negra del 2003”
    se los condenó aplicando esta ley, incluyendo condenas de hasta 28 años
    de prisión por ejercer derechos que en Cuba se consideran delitos. La
    mayoría de los presos políticos del grupo de los 75, condenados en esa
    oportunidad luego de juicios sumarísimos, fueron forzados al exilio y
    actualmente sólo quedan en Cuba 8 de ellos, quienes se encuentran en
    libertad con licencia extra-penal, lo cual les impide salir y regresar a
    su país, como sí pueden hacer muchos opositores que son invitados por
    organizaciones del exterior.

    Si Raúl Castro realmente desea que Obama tenga mayor apoyo en el
    Congreso para eliminar el embargo, entonces tiene que ofrecer un gesto
    de su parte y este podría consistir en derogar la Ley 88, pues no le
    implicaría el riesgo político de realizar una reforma que derive en el
    reconocimiento del ejercicio de libertades fundamentales. Si Raúl Castro
    ni siquiera deroga la Ley 88, eso será porque se siente muy seguro de
    que la dictadura que instaló junto a su hermano Fidel está totalmente a
    salvo de cuestionamientos y presiones internacionales.

    Así, cuando Obama deje la presidencia de los Estados Unidos, Castro
    mantendrá condiciones inaceptables para bloquear las negociaciones,
    quedándose con todo lo que consiguió con esta “normalización” y sin la
    necesidad de entregar nada a cambio. No por nada una dictadura tan
    cerrada ha permanecido más de medio siglo en el poder.

    Gabriel C. Salvia es Director General del Centro para la Apertura y el
    Desarrollo de América Latina (CADAL). @GabrielSalvia

    Source: Esperando un gestico de Raúl Castro | Internacional | EL PAÍS –
    http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/09/actualidad/1433876817_449254.html?ref=rss&format=simple&link=link

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