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    Nuevos ricos cubanos al VII Congreso del PCC

    Nuevos ricos cubanos al VII Congreso del PCC
    abril 17, 2016
    Jorge Ignacio Pérez Martinoticias.com

    Como en el partido comunista de China, en Cuba ahora aparecen en los
    principales cónclaves los nuevos ricos, que aceptan la doctrina del
    marxismo-leninismo.
    Un hostelero exitoso asegura no necesitar nada de Estados Unidos. Fue
    invitado al VII Congreso del Partido como ejemplo de que el Estado y los
    negocios no están divorciados.

    El periodista independiente Guillermo del Sol cree que las filas del
    Partido Comunista de Cuba están divididas. Unos militantes apoyan a
    Obama en su programa para reforzar el crecimiento empresarial privado,
    mientras otros, los de la “vieja guardia”, dice, no comulgan con el
    presidente norteamericano. Más bien lo rechazan porque prefieren
    arreglar sus asuntos puertas adentro.

    Pero el comunicador, que estuvo de visita en Estados Unidos y pudo
    comprobar cómo cualquier ciudadano puede abrirse un negocio en pocas
    horas a través de internet, recela de ciertos empresarios nuevos que,
    mientras dicen no estar interesados en la ayuda norteamericana, mueven
    una fortuna de extraña procedencia.

    “¿Cómo alguien puede hacer dinero suficiente para montar una empresa
    solvente en Cuba si el salario promedio aquí es de 180 pesos (10 dólares
    al mes)?”, se pregunta Del Sol, un antiguo constructor y restaurador que
    mira con asombro cómo hay gente haciéndose de bienes patrimoniales con
    mucha facilidad.

    “Han comprado casas coloniales, con patios interiores y aljibes”,
    comenta, y agrega que solo hay dos maneras de obtener fondos para eso:
    que provengan del exterior, o que se trate de lavado de dinero, dinero
    conseguido mediante corrupción, “porque ahora hay muchos ex militares y
    ex altos funcionarios montando negocios”.

    No es el caso de China, un país que se abrió a la economía de mercado en
    los años 80 y rápidamente surgieron multimillonarios, desde abajo.

    Un hostelero de la “vieja guardia”

    El periódico oficialista Trabajadores publicó una semana atrás la
    entrevista con un hostelero (arrendador, se dice el hombre) que asiste
    como delegado al VII Congreso del Partido. Dice haberse sorprendido
    mucho con la invitación, como parte de la comitiva de Villa Clara.
    “Estar allí indica que el sector no estatal es valorado y forma parte de
    las prioridades del proyecto cubano”, expuso Ernesto García Ramos, quien
    además es secretario general de la sección sindical (supuestamente
    independiente) de arrendadores de viviendas de Santa Clara.

    Con 16 años en la labor, García Ramos es un afortunado cuentapropista
    que vive de su gestión, según argumenta, y le va bien. Comercia
    directamente con el Estado, el único mayorista del que se tienen
    noticias a día de hoy.

    “Su capacidad para nuclear a más de 80 afiliados, interactuar con los
    órganos de relación, exigir demandas, hacer cumplir lo contenido en el
    Código de Trabajo para este sector, establecer convenios con entidades
    estatales, lo han convertido en líder de estos trabajadores en Villa
    Clara”, lo presenta así el diario editado en La Habana.

    Recientemente, este hostelero asistió a la reunión que tuvo el
    presidente norteamericano en Cuba con empresarios privados. Dice que no
    lo dejaron hablar con Obama, pero de todas maneras “no es él quien tiene
    que ofrecernos colaboraciones, o darnos posibilidades de crecimiento;
    los cuentapropistas tenemos opciones de créditos en Cuba, nosotros
    mismos en Villa Clara los usamos y las hay muy interesantes para
    inversiones y reparaciones”, expuso en la entrevista.

    “Obama vino a encantar y a cautivar, pero a mí no me mareó”, aclara el
    hombre, quien, según la nota periodística, “fue de los trabajadores no
    estatales que promovió la lucha por el regreso de los Cinco cubanos
    prisioneros en Estados Unidos por combatir el terrorismo”.

    El sindicalismo independiente contradice la “Ley Mordaza”

    Desde la propia ciudad de Santa Clara, Guillermo del Sol asegura que el
    sindicalismo independiente es solo un nombre. No funciona, dice, toda
    vez que protestar o hacer huelga laboral podría procesarse mediante la
    Ley 88, o “Ley Mordaza”, como también se le conoce a un recurso del
    código penal establecido contra la libertad de expresión.

    “Existen sindicatos independientes de cocheros y motoristas, de
    transportistas, pero no funcionan. Al sindicato de arrendadores nunca lo
    he oído mencionar”, indica el comunicador y disidente, quien coordina la
    agencia de prensa Santa Clara Visión, bastante crítica con el régimen
    comunista.

    Del Sol duda de la veracidad de lo que se ha privatizado, sobre todo de
    los grandes negocios. Está convencido de que las Sociedades Anónimas no
    existen en Cuba. En Santa Clara, en particular, todo está muy
    controlado. La ciudad no tiene más de 10 kilómetros cuadrados y una
    población que no alcanza los 300.000 habitantes, según sus datos.

    “Muchos se han ido últimamente, cuadras completas, se han ido y vendido
    sus casas, personas en edad laboral, de entre 18 y 35 años. Son los que
    están ahora en Panamá tratando de llegar a Estados Unidos”, asegura el
    comunicador.

    Mientras, su coterráneo Ernesto García Ramos dice que estableció
    convenios con agencias de viajes como Cubanacán, Havanatur, Amistur,
    Cubatur, “para recibir turistas en nuestras casas, prácticamente es un
    encargo estatal como cualquier empresa del país; eso resuelve un
    problema relacionado con la capacidad de alojamiento del turismo.
    Ingresamos mucho más de forma personal, son mayores las contribuciones y
    no hay posibilidad de subdeclaraciones”. Se refiere a una actividad que,
    en su caso, no tendría por qué recurrir a la evasión de impuestos.

    Se hizo millonario vendiendo semillas

    Después de la reforma y la apertura de mercado china de los años 80, un
    humilde trabajador que vendía “pipas” de girasol se convirtió en el
    primer millonario de ese país por cuenta propia. El entonces máximo
    líder la república comunista, Deng Xiaoping, lo salvó de que lo molieran
    en una maquinaria similar a la que hubo en Cuba por esas fechas, el
    denominado “Plan Maceta”.

    Fue así como el campesino Nian Guangjiu, fundador de la marca “Semillas
    de Girasol El Tonto”, se convirtió en un ejemplo de lo que se podía
    llegar a hacer en una sociedad comunista con economía mixta, todo un
    experimento novedoso para la época.

    “Tenemos que imitarlo”, dijo Xiaoping, dando luz verde a los negocios,
    siempre y cuando estuvieran supervisados por el poder supremo.

    Hoy en día no son pocos los millonarios chinos que pertenecen al partido
    comunista.

    El interés es mutuo. Muchos de los millonarios son impagables
    economistas, campesinos que levantaron fortunas con ingenio y sudor en
    un ecosistema hostil. Su participación en la planificación nacional es
    un activo irrechazable. Además, “las fortunas pueden evaporarse en un
    día. El carnet da una mayor protección, amplía la agenda de contactos”,
    argumenta un artículo de El Periódico de Cataluña, fechado en 2011.

    Según esta publicación, el Partido Comunista de China (PCCh), que cuenta
    con 80 millones de miembros, junta a las 300 personas más poderosas del
    país.

    Preguntado por Martí Noticias sobre la economía en el gigante asiático,
    el periodista Leonardo Anoceto, también de Santa Clara y actualmente con
    residencia en Miami, dice que hacerse millonario no es mal visto allí,
    sino todo lo contrario.

    “Es el patrón a seguir”, asegura Anoceto, quien vivió seis años en
    Pekín. “Muchos millonarios son muy nacionalistas, más que comunistas;
    están impulsando la idea de que China sea la primera potencia mundial.
    Ellos no se consideran capitalistas”, argumenta, y sobre la estrategia a
    seguir aclara: “Dejar la figura de Mao donde está; no revisar el pasado.
    Esa es la máxima de muchos chinos; hay chinos disidentes,pero no es la
    mayoría. El chino mira por su economía y le agradece a Deng Xiaoping el
    cambio que trajo”.

    Anoceto cierra con el ejemplo de la marca de automóviles Volvo. “¿Quién
    es su propietario? Un chino”.

    Pero el empresario cubano Ernesto García Ramos lo tiene crudo. Cada
    cierto tiempo, el Estado revolucionario envía inspectores a los negocios
    para comprobar si el dueño se está enriqueciendo más de lo debido. Los
    impuestos suben cada día, el turismo ha mermado por la inseguridad en
    las calles, y el poder de gestión, aunque él no lo reconozca, es limitado.

    A diferencia de China, Cuba es un país que no crece su Producto Interno
    Bruto, desarrolla poco en el sector inmobiliario y nada en nuevas
    tecnologías. Y lo más importante: el mercadode García Ramos, quien no
    sabemossi es militante del partido comunista, no está al doblar de la
    esquina, como sí lo tenía el chino vendedor de “pipas”.

    Source: Nuevos ricos cubanos al VII Congreso del PCC –
    www.martinoticias.com/a/cuba-nuevos-ricos-congreso-pcc/120041.html

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